domingo, 13 de diciembre de 2020

¿Ford o Chevrolet?, sobre la marca del Impala en Los Detectives Salvajes

Una foto de un Chevrolet Impala blanco de 1975, en el que se realiza el viaje al norte de México en la obra más importante de Bolaño.

Los personajes García Madero y Quim Font coinciden en que el auto que aparece en Los Detectives Salvajes se trata de un Ford Impala, color blanco, sin embargo, dicho modelo no existe fuera del universo bolañiao, pues el modelo "Impala" es de la Chevrolet. Sin embargo, dice Mario Gómez, "tal como Santa Teresa no es Ciudad Juárez, tampoco el Impala de Bolaño es un Chevrolet, no quedando otra alternativa que aceptarlo como equivalente automóvil"



 

domingo, 6 de diciembre de 2020

Cuatro epígrafes de Bolaño

Cuatro epígrafes de Bolaño, en el siguiente orden: "La pista de hielo", "El Gaucho insufrible", "2666", y "Estrella distante".





 

domingo, 29 de noviembre de 2020

Bolaño sobre los viajes, el sexo y los libros

Cuenta Canetti en su libro sobre Kafka que el más grande escritor del siglo XX comprendió que los dados estaban tirados y que ya nada le separaba de la escritura el día en que por primera vez escupió sangre. ¿Qué quiero decir cuando digo que ya nada le separaba de su escritura? Sinceramente, no lo sé muy bien. Supongo que quiero decir que Kafka comprendía que los viajes, el sexo y los libros son caminos que no llevan a ninguna parte, y que sin embargo son caminos por los que hay que internarse y perderse para volverse a encontrar o para encontrar algo, lo que sea, un libro, un gesto, un objeto perdido, para encontrar cualquier cosa, tal vez un método, con suerte: lo nuevo, lo que siempre ha estado allí.

domingo, 18 de octubre de 2020

Receta de pato a la naranja por Barry Seaman en 2666


Dentro de las múltiples historias que se narran en "La parte de Fate" en 2666 destaca la del reportaje que el periodista afroamericano escribe sobre Barry Seaman, quien había sido fundador de las Panteras Negras y tiempo después escribió un libro titulado "Comiendo costillas de cerdo con Barry Seaman", con el que alcanzó cierta fama. 

Releyendo la mayor novela de Bolaño me encontré que una receta que el propio Seaman comparte sobre un pato a la naranja después de que aceptara que no se puede vivir solo de cocinar costillas. A continuación los fragmentos de la novela alusivos al tema, incluidos unas recomendaciones y diversos ingredientes, así como una reflexión sobre la gastronomía y la memoria.

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"Aprendí a combinar la gastronomía con la memoria. Aprendí a combinar la gastronomía con la historia. Aprendí a combinar la gastronomía con mi agradecimiento y mi perplejidad por la bondad de tanta gente, empezando por mi difunta hermana y siguiendo por tantas personas. Y aquí permítanme que haga una precisión. Cuando digo perplejidad, quiero decir, también, maravilla. Es decir, una cosa extraordinaria que causa admiración. Como la flor de la maravilla, o como las azaleas, o como las siemprevivas. Pero también me di cuenta de que esto no bastaba. No podía vivir siempre con mis famosas y riquísimas recetas de costillas. No dan para tanto las costillas. Hay que cambiar. Hay que revolverse y cambiar..."

No es recomendable para comer cada día, porque no es barato y además su elaboración no debe ser inferior a una hora y media, pero una vez cada dos meses o cuando se celebra un cumpleaños, no está mal.

Ingredientes para cuatro personas. 

  • Un pato de un kilo y medio,
  • Veinticinco gramos de mantequilla,
  • Cuatro dientes de ajo,
  • Dos vasos de caldo,
  • Un ramillete de hierbas,
  • Una cucharada de tomate concentrado,
  • Cuatro naranjas,
  • Cincuenta gramos de azúcar,
  • Tres cucharadas de brandy,
  • Tres cucharadas de vinagre,
  • Tres cucharadas de jerez, 
  • Pimienta negra,
  • Aceite y sal.

domingo, 11 de octubre de 2020

Bolaño visto por los pinceles de Paula Bonet

Bolaño dijo que “Nunca hay demasiados libros. Hay libros malos, malísimos, peores, etcétera, pero nunca demasiados”. Por acá una ilustración suya y otra de sus gafas, realizada por Paula Bonet para su libro "Por el olvido" publicado en conjunto con Aitor Saraiba.


domingo, 4 de octubre de 2020

Amuleto de Roberto Bolaño

Amuleto es una de las mejores novelas breves de Bolaño. En resumidas cuentas, se trata de un monólogo desbordante y estremecedor de Auxilio Lacouture, una uruguaya que narra un crimen atroz, encerrada desde los baños de mujeres de la Facultad de Filosofía y Letras durante la toma de Ciudad Universitaria por la policía, en Mexico D.F., en septiembre de aquel fatídico 1968. Recién conmemorado otro aniversario de la masacre de Tlatelolco, del dos de octubre, vale la pena revisitarla como una de los grandes referentes literarios sobre el tema de la memoria histórica.

Por acá las cuatro portadas que se han publicado en Anagrama y Alfaguara sobre esta y por acá un enlace a la novela.



domingo, 20 de septiembre de 2020

domingo, 13 de septiembre de 2020

Ruta en Google Maps de Los Detectives Salvajes

Más o menos una aproximación de la ruta en Google Maps que siguieron García Madero, Lima y Belano en Los Detectives Salvajes. 


 

domingo, 6 de septiembre de 2020

domingo, 23 de agosto de 2020

Diccionario Bolaño

A un año del fallecimiento de Bolaño, el suplemento literario español El Cultural recopiló, a manera de diccionario un autorretrato que el propio autor fue esboando a lo largo de diversas entrevistas. Vale la pena leerlo. 
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Autobiografía: “Las únicas autobiografías interesantes son las de los grandes policías o la de los grandes asesinos, porque de alguna manera rompen ese molde deprimente y real de que el destino de los seres humanos es respirar y un día dejar de hacerlo”.

Boom: “No me siento heredero del boom de ninguna manera. Aunque me estuviera muriendo de hambre no aceptaría ni la más mínima limosna del boom, aunque hay escritores que releo a menudo como Cortázar o Bioy. La herencia del boom da miedo. Por ejemplo, ¿quiénes son los herederos oficiales de García Márquez?, pues Isabel Allende, Laura Restrepo, Luis Sepúlveda y algún otro. A mí García Márquez cada día me resulta más semejante a Santos Chocano o a Lugones”.

Críticas: “Cada vez que leo que alguien habla mal de mí me pongo a llorar, me arrastro por el suelo, me araño, dejo de escribir por tiempo indefinido, el apetito baja, fumo menos, hago deporte, salgo a caminar a orillas del mar, que, entre paréntesis, está a menos de treinta metros de mi casa, y les pregunto a las gaviotas, cuyos antepasados se comieron a los peces que se comieron a Ulises, ¿por qué yo, por qué yo, que ningún mal les he hecho?”.

Elvis: “Elvis for ever. Elvis con una chapa de sheriff conduciendo un Mustang y atiborrándose de pastillas, y con su voz de oro”.

España: “Vine a España en el año 77. En realidad iba a Suecia, donde más o menos tenía arreglado un trabajo, pero mi madre vivía en España desde hacía dos años y estaba muy enferma cuando yo llegué. Entonces, me quedé a esperar que se pusiera bien. Barcelona, en el año 77, era una verdadera belleza, una ciudad en movimiento con una atmósfera de júbilo y de que todo era posible. Se confundía la política con la fiesta, con una gran liberación sexual, un deseo de hacer cosas constantemente, que probablemente era artificial, pero, artificial o verdadero, era tremendamente seductor. Para mí fue un descubrimiento, y me enamoré de la ciudad. En Barcelona aprendí cosas que yo creía que sabía pero en realidad no sabía”.

Exilio: “Nunca me he sentido exiliado. Extranjero me he sentido en todas partes, empezando por Chile. Como fui un niño pedante, ya desde niño me sentía extranjero”.

Fútbol: “Mi experiencia como jugador de fútbol nunca fue del todo comprendida ni por los espectadores ni por mis compañeros de equipo. A mí siempre me pareció más interesante marcar un autogol que un gol. Un gol, salvo si uno se llama Pelé, es algo eminentemente vulgar y muy descortés con el arquero contrario, a quien no conoces y que no te ha hecho nada, mientras que un autogol es un gesto de independencia”.

García Márquez: “Un hombre encantado de haber conocido a tantos presidentes y arzobispos”.

Lema: “Mi lema no es Et in Arcadia ego, sino Et in Esparta ego”.

Libros: “El Quijote, de Cervantes. Moby Dick, de Melville. La Obra Completa de Borges. Rayuela, de Cortázar. La conjura de los necios, de Kennedy Toole. Nadja, de Breton. Las cartas de Jacques Vaché. Todo Ubú, de Jarry. La vida, instrucciones de uso, de Perec. El castillo y El proceso, de Kafka. Los aforismos de Lichtenberg. El Tractatus de Wittgenstein. La invención de Morel, de Bioy Casares. El Satiricón, de Petronio. La Historia de Roma, de Tito Livio. Los Pensamientos de Pascal”.

Oficios: “El oficio en el que mejor me he desempeñado fue el de vigilante nocturno de un camping cerca de Barcelona. Evité un linchamiento (aunque de buena gana, después, hubiera linchado o estrangulado yo mismo al tipo en cuestión)”.

Paraíso: “Es como Venecia, espero, un lugar lleno de italianas e italianos. Un sitio que se usa y se desgasta y que sabe que nada perdura, ni el paraíso, y que eso al fin y al cabo no importa”.

Política: “Siempre quise ser un escritor político, de izquierdas, claro está, pero los escritores políticos de la izquierda me parecían infames”.

Reconocimiento: “No me importa nada. El narrador más importante de este siglo que se acaba (¡por fin!) se llamó Franz Kafka y no lo reconocieron ni en su casa, así que figúrate si me va a preocupar a mí una gilipollez de ese calibre”.

Remordimiento: “Son muchos y se acuestan y levantan conmigo y escriben conmigo porque mis remordimientos saben escribir”.

Sexo: “La gente, al hablar de sexo, se vuelve idiota. Tal vez siempre lo ha sido, pero el sexo la vuelve aun más idiota y se limita a balbucear ideas preconcebidas cuyo fondo en nada difiere del antiguo Dios, Rey y Patria, que, como todo el mundo sospecha (pero se lo calla), significa Miedo, Amo y Jaula”.

Triunfo: “No creo en el triunfo. Nadie con dos dedos de frente puede creer en eso. Creo en el tiempo. Eso es algo tangible, aunque no se sabe si real o no, pero el triunfo, no. En el campo de los triunfadores uno puede encontrar a los seres más miserables de la tierra y hasta allí yo no he llegado ni me veo con estómago para llegar”.