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domingo, 4 de abril de 2021

Poema: Resurrección

La poesía entra en el sueño

como un buzo en el lago. 

La poesía, más valiente que nadie, 

entra y cae 

a plomo 

en un lago infinito cono Loch Ness 

o turbio e infausto como el lago Batalón. 

Contempladla desde el fondo: 

un buzo

 inocente 

envuelto en las plumas 

de la voluntad.

 La poesía entra en el sueño 

como un buzo muerto 

en el ojo de Dios.

domingo, 7 de febrero de 2021

Poema: El fantasma de Edna Lieberman

Te visitan en la hora más oscura

Te todos tus amores perdidos.
El camino de tierra que conducía al manicomio
se despliega otra vez como los ojos
de Edna Lieberman,
como sólo podían sus ojos
elevarse por encima de las ciudades
y brillar.
Y brillan nuevamente para ti
los ojos de Edna
detrás del aro de fuego
que antes era el camino de tierra,
la senda que recorriste de noche,
ida y vuelta,
una y otra vez,
buscándola o acaso
buscando tu sombra.
Y despiertas silenciosamente
y los ojos de Edna
están allí.
Entre la luna y el aro de fuego,
leyendo a sus poetas mexicanos
favoritos.
¿ y a Gilberto Owen,
lo has leído?,
dicen tus labios sin sonido,
dice tu respiración
y tu sangre que circula
como la luz de un faro.
Pero son sus ojos el faro
que atraviesa tu silencio.

Sus ojos que son como el libro
de geografía ideal:
los mapas de la pesadilla pura.
Y tu sangre ilumina
los estantes con libros, las sillas
con libros, el suelo
lleno de libros apilados.
Pero los ojos de Edna
sólo te buscan a ti.
Sus ojos son el libro
más buscado.
Demasiado tarde
lo has entendido, pero
no importa.
En el sueño vuelves
a estrechar sus manos,
y ya no pides nada.


domingo, 6 de septiembre de 2020

domingo, 3 de mayo de 2020

Poema: HORDA

Este poema se encuentra en La Universidad Desconocida, en la Segunda Parte del libro llamada "Manifiestos y posiciones".
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HORDA

Poetas de España y de Latinoamérica, lo más infame
De la literatura, surgieron como ratas del fondo de mi sueño
Y enfilaron sus chillidos en un coro de voces blancas: 
No te preocupes, Roberto, dijeron, nosotros nos encargaremos
De hacerte desaparecer, ni tus huesos inmaculados
Ni tus escritos que escupimos y plagiamos hábilmente
Emergerán del naufragio. Ni tus ojos, ni tus huevos,
Se salvarán de este ensayo general del hundimiento. Y vi
Su caritas satisfechas, graves agregados culturales y sonrosados
Directores de revistas, lectores de editorial y pobres
Correctores, los poetas de la lengua española, cuyo nombre es 
Horda, los mejores, las ratas apestosas, duchas
En el duro arte de sobrevivir a cambio de excrementos,
De ejercicios públicos de terror, los Neruda 
Y los Octavio Paz de bolsillo, los cerdos fríos, ábside
O rasguño en el Gran Edificio del Poder.
Horda que detenta el sueño del adolescente y la escritura.
¡Dios mío! Bajo este sol gordo y seboso que nos mata
Y nos empequeñece.

domingo, 1 de marzo de 2020

Poema: Ernesto Cardenal y yo


Hoy falleció a los 95 años el gran poeta nicaraguense Ernesto Cardenal. Bolaño incluye este poema sobre él en su libro Los perros románticos. En paz descanse.

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ERNESTO CARDENAL Y YO

Iba caminando, sudado y con el pelo pegado
en la cara 
cuando vi a Ernesto Cardenal que venía
en dirección contraria 
y a modo de saludo le dije: 
Padre, en el Reino de los Cielos
que es el comunismo, 
¿tienen un sitio los homosexuales?
Sí, dijo él. 
¿Y los masturbadores impenitentes?
¿Los esclavos del sexo?
¿Los bromistas del sexo?
¿Los sadomasoquistas, las putas, los fanáticos
de los enemas, 
los que ya no pueden más, los que de verdad 
ya no pueden más? 
Y Cardenal dijo sí.
Y yo levanté la vista 
y las nubes parecían
sonrisas de gatos levemente rosadas
y los árboles que pespunteaban la colina 
(la colina que hemos de subir) 
agitaban las ramas. 
Los árboles salvajes, como diciendo 
algún día, más temprano que tarde, has de venir
a mis brazos gomosos, a mis brazos sarmentosos, 
a mis brazos fríos. Una frialdad vegetal 
que te erizará los pelos.

domingo, 23 de febrero de 2020

Poema: Enséñame a bailar

ENSÉÑAME A BAILAR

a mover mis manos entre el algodón de las nubes
a estirar mis piernas atrapadas por tus piernas 
a conducir una moto por la arena 
a pedalear en una bicicleta bajo alamedas de imaginación 
a quedarme quieta como estatua de bronce 
a quedarme inmóvil fumando Delicados en ntra. esquina 
los reflectores azules del salón van a mostrar mi rostro
goteado de rimmel y arañazos, ustedes van a ver una 
constelación 
de lágrimas en mis mejillas, voy a salir corriendo
enséñame a pegar mi cuerpo a tus heridas 
enséñame a sostener tu corazón un ratito en mi mano 
a abrir mis piernas como se abren las flores para el 
viento 
para sí mismas, para el rocío de la tarde 
enséñame a bailar, esta noche quiero seguirte el 
compás 
abrirte las puertas de la azotea 
llorar en tu soledad mientras desde tan arriba miramos
automóviles, camiones, autopistas llenas de policías y 
máquinas ardiendo 
enséñame a abrir las piernas y métemelo 
contén mi histeria dentro de tus ojos 
acaricia mis cabellos y mi miedo con tus labios 
que tanta maldición han pronunciado, tanta sombra sostenido 
enséñame a dormir, esto es el fin.

domingo, 12 de enero de 2020

Poema: Lee a los viejos poetas

En La Universidad Desconocida, en su última parte llamada "Un final feliz", se agrupan varios poemas de Bolaño dedicados a su hijo Lautaro Bolaño. Agrupados bajo el título "DOS POEMAS PARA LAUTARO BOLAÑOS" se encuentra "Lee a los viejos poetas", que a continuación se cita.


domingo, 13 de octubre de 2019

Ilustración: Poema Te regalaré un abismo por Constanza Salazar

La semana pasada publiqué el poema "Te regalaré un abismo" y varias personas me compartieron esta ilustración del mismo, que realizó la artista chilena Constanza Salazar


domingo, 8 de septiembre de 2019

Poema: Para EVM



El 21 de noviembre de 1996 Enrique Vila-Matas conoció a Roberto Bolaño en Blanes, a partir de ahí forjaron una amistad que perdura en diversos ensayos que ambos escritores se dedicaron con entrañable generosidad a través de los años. Este poema data del año 2003, y fue encontrado en un cuaderno de Bolaño. 
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POEMA PARA EVM

Qué lugar es ése al que nos llevarán nuestras palabras, las
bellas durmientes, por caminos a menudo distintos, qué eriazo,

qué infierno, qué nos espera allí, Enrique, en esa blancura en la
que nos reuniremos finalmente, qué aullidos, qué silencio,

qué permutaciones nos aguardarán cuando hayamos
atravesado todo lo que hay que atravesar, cuando nos
hayamos despojado de todo, qué olvidos, qué.

En algún lugar infinito se esconde, en un tiempo que nos es
ajeno, que ni siquiera nos molestamos en mensurar, allí, donde
tiene una casa nuestro terror de alquiler.

domingo, 4 de agosto de 2019

Poema: Hecatombe por Patti Smith


Poema homenaje que Patti Smith le compuso a Roberto Bolaño en 2012.
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Hecatombe


Hablaste de una hecatombe espiritual
El sacrificio de cien bueyes
En ofrenda al oráculo
El dios de la verdad
La poesía y la música
Hablaste de una canción
La cruzada de los niños
La muerte y la montaña
En un empalme helicoidal
Ahora nosotros los indignos
Reveladores no solicitados
Ponemos todo patas arriba
Pagamos y nos vamos
Y hablamos de esta
Infiltración
Canonización
Celebración apocalíptica
Escupimos semillas nos lavaos bien las manos
Esparcimos harina de cebada
Ante el altar de tu libro
El mundo que es todos los mundos
Y la lira quebrada de Apolo
Y la sierra curva del sacrificio
Hablamos del círculo de hierro
Una hecatombe sagrada en tu nombre
Aunque no mueran todos a la vez
Metódicamente en intervalos de tres minutos
Un centenar de cohetes al final
En cámara lenta un estallido a la vez
Para que la boca de los espectadores asombrados
Permanezca alerta el tiempo necesario
En cuanto a las cifras de los bueyes 3 X 100
Un ritual de trescientos minutos
Un poema de muerte perpetua
Que supere a los griegos
En el distrito de la musa
Estos bueyes son como pájaros
Transitivos casi sin ensayar
De largas patas grises como elefantes
Con tristes gestos espasmódicos
Cada uno un poema un águila de alas desplegadas
Con una falda multicolor
Subida hasta el rostro
Envuelta entre las alas
De risas inflamadas
Los bueyes son terneros
Que retozan en el polvo
Suspirando por el leñador
Cuya hacha estaba viva
Sus lágrimas se evaporan
Como sudor en la nuca de un jornalero de la frontera sur
Donde no hay fronteras
Donde bardos y asesinos raspan las suelas
Encriptadas de zapatos incriminadores
Y los corazones que se resquebrajan escriben
Sobre su Santa Teresa
Una ciudad en forma de vestido
Con el pecho perforado
Que riega varitas de sangre
Un retablo de su santa ropa sucia
Extremidades blancas
Pies blancos
Que brincan juegos indiscretos
Pellejo pálido
Muslo fajado estremecido sobre el asador
Bajo la lámpara lunar
Un cuerno suena y se propaga
Somos esclavos renacidos
El berrido de los
Bueyes anudados como una exhibición de fieras
Alrededor del cuello de un gigante
Somos su orgullosa cabeza
Que estalla como una burbuja
En una jeringa dorada
Somos los bueyes del sol
Que arrojamos camisas en llamas
En dirección más peligrosa
El abrigo de un poeta
Es la piel con bolsillos de abismo
Cortados en verso yámbico
Su cuchillo es un juguete que hace girar en espiral el universo
que marca el cielo curvo
una trilogía de números que sella un cráneo electrificado
Él ensancha su torso huesudo
Se zambulle en el estanque de la fuerza vital
Y desata para siempre
Un centenar de coronas de laurel
Levántate Roberto
Alza tu ballesta
Levántate por el centro
Baila sobre las aguas
Un baile lento que haga temblar la tierra con tu furia extasiada

domingo, 28 de julio de 2019

Poema: Godzilla en México



GODZILLA EN MÉXICO 


Atiende esto, hijo mío: las bombas caían
sobre la Ciudad de México
pero nadie se daba cuenta.
El aire llevó el veneno a través
de las calles y las ventanas abiertas.
Tú acababas de comer y veías en la tele
los dibujos animados.
Yo leía en la habitación de al lado
cuando supe que íbamos a morir.
Pese al mareo y las náuseas me arrastré
hasta el comedor y te encontré en el suelo.
Nos abrazamos. Me preguntaste qué pasaba
y yo no dije que estábamos en el programa de la muerte
sino que íbamos a iniciar un viaje,
uno más, juntos, y que no tuvieras miedo.
Al marcharse, la muerte ni siquiera
nos cerró los ojos.
¿Qué somos?, me preguntaste una semana o un año después,
¿hormigas, abejas, cifras equivocadas
en la gran sopa podrida del azar?
Somos seres humanos, hijo mío, casi pájaros,
héroes públicos y secretos.

lunes, 15 de julio de 2019

Poema: Para Efraín Huerta

PARA EFRAÍN HUERTA


Quisiera escribir cosas divertidas para ti.
De catástrofes y pequeñas tristezas
estamos hasta el cuello. Nada de imágenes,
tal vez labios, pelos, y una niña que juega
con el maletín de un médico. No sé, Efraín,
qué paisajes decir ahora que estoy pensando
en ti. No sólo tu bondad me ayudó; también
esa suerte de honradez hierática, tu sencillez
al apoyarte en la ventana de tu departamento
para contemplar, en camiseta, el crepúsculo
mexicano, mientras a tus espaldas los poetas
bebían tequila y hablaban en voz baja.